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Compartiendo la pasión por lo orgánico

Faviana Scorza Agüero *

By Inter-American Foundation on Comment

Brasil. Incluso mencionar el nombre de este inmenso país sudamericano evoca visiones exóticas. Dígalo en voz alta e inmediatamente los bailarines del carnaval de Rio de Janeiro invadirán sus pensamientos.

Uno de los últimos temas que surgiría probablemente sería la agroecología o la práctica de utilizar procesos ecológicos en la agricultura para tener opciones de alimentos más sanos y sostenibles.  En abril, la Fundación Interamericana (IAF) me invitó a Río Grande do Sul, Brasil, para participar en la décima reunión ampliada de la Red EcoVida de Agroecología (Ecovida). Y ahora pensaré en Brasil desde una óptica diferente: los sistemas de alimentos orgánicos!

En esta oportunidad pude compartir experiencias y mejores prácticas con más de 70 personas de toda América invitadas por la IAF y con alrededor de 1.700 personas de  la red Ecovida, compuesta por familias de productores, consumidores y diversas ONG.

Durante casi 20 años, EcoVida ha estado operando con agricultores que se organizan para comercializar sus productos libres de agroquímicos y también para dar fe de la calidad y origen de estos productos. Ellos están siguiendo lo que se conoce como Sistemas Participativos de Garantía (SPG), que son prácticas que potencian a través del conocimiento, del desarrollo comunitario y del intercambio de conocimiento para proporcionar garantía de calidad en una gama de productos (certificados orgánicos). A lo largo de la existencia de la red, Ecovida ha logrado importantes logros como el Programa Nacional de Agricultura Escolar de Brasil, que designa el 30 por ciento de su presupuesto, el cual debe destinarse a la agricultura familiar y local.

ConferenceParticipants

Selma Yuki (Brasil), Faviana Scorza Aguero (Costa Rica) y William Avalos (Peru), en uno de los talleres de Ecovida.´

El evento abarcó varios temas, incluyendo la agricultura orgánica, los SPG, proyectos para promover el interés por la agricultura entre los jóvenes, el empoderamiento de la mujer, la comercialización, los programas educativos para consumidores y productores y el trabajo con el gobierno, entre otros. El encuentro con socios de la red de la IAF nos permitió compartir conocimientos y experiencias basados en nuestro trabajo y revisar las tendencias de comercialización para vender nuestros productos, así como el enfoque de trabajo con jóvenes y mujeres de las comunidades rurales, para fortalecer la promoción y el desarrollo de nuevos líderes comunitarios. 

¡Allí nos dimos cuenta de que hay muchos como nosotros trabajando para recuperar los valores y el planeta!

Durante los eventos de Ecovida, la red proporcionó comida para todos, más de ocho toneladas de alimentos orgánicos cocinados por más de 30 chefs y cocineros del movimiento Slow Food. La comida fue una fiesta de sabores para el paladar. ¡Es más fácil entender el portugués con el estómago lleno!

De todos los talleres, seminarios y sesiones plenarias, la actividad que más me atrajo, fue una sesión sobre los beneficios de la agroecología en la agricultura comercial a gran escala como negocio (agronegocios). La presentadora explicó que la producción industrial o de gran escala no es cultura, sino un modelo hegemónico que consume y devora todo a su paso.  Cuando usted va a una tienda de comestibles, la mayoría de las marcas de alimentos pertenecen a cinco o 10 grandes empresas, con una imagen repetida y barata.  El consumidor no tiene placer. 

Products
Productos orgánicos en exposición y venta durante los eventos de Ecovida.

 Por otra parte, la agroecología es la soberanía alimentaria. Es la vida, y es un sistema saludable para alimentos creativos y limpios. Al mismo tiempo, capacita a las personas en el conocimiento, la diversidad en los cultivos (alimentándose primero en lugar de la comercialización) y aprendiendo a comer lo que está disponible por naturaleza (dependiendo de la época de producción y no del desperdicio de energía utilizada para el transporte de un lugar a otro). La presentadora nos dijo que el cultivo de alimentos debe ser como una relación, con respeto, amor, cuidado y protección. No debe ser lo contrario: agresivo, abusivo, intenso ni falto de respeto.

Aprendí que los agricultores son más fuertes cuando estan asociados a redes y pueden defenderse de los intereses comerciales. Produciendo con lineamientos que no solo ayudan a mantener los ecosistemas, sino que son más sostenibles y proporcionan rendimientos más saludables. O, como dijo el orador, cómo la agroecología está en armonía es como una relación..."Cuando amamos, nos importa".

Con todo lo que aprendí, me pregunto,  ¿cómo se puede aplicar todo esto a mis propios esfuerzos en Costa Rica?  ¿Para qué estamos trabajando? ¿Qué estamos buscando? Dado que podemos obtener un mayor alcance demográfico mediante nuestros recursos (tiempo, humano, económico), poco a poco podemos generar impactos positivos en las comunidades y en la sociedad como conjunto. Se trata de fortalecer el coraje que sostiene la agroecología, reclamando la pequeña producción, la agricultura familiar diversificada, el conocimiento ancestral, el placer de la comida fresca, los productos recién cosechados y transformados, el consumo de alimentos hechos con amor y con los mejores ingredientes disponibles, que también es delicioso. 

Tenemos que generar un impacto para que las autoridades (el gobierno) escuchen a sus ciudadanos, a fin de que la agricultura para la vida sea promovida y subsidiada. Se debe alentar a los pequeños agricultores a adoptar medidas agrícolas que no envenenen el suelo, las familias y a los consumidores. Este es un derecho que nos pertenece a todos.

Melons1
Melones  orgánicos a la venta en una de las ferias de agricultores en Costa Rica.

 Es nuestro deber valorar los esfuerzos y fortalecer los vínculos con las personas que cosechan nuestros alimentos. Dependemos de agricultores y trabajadores agrícolas tres veces al día: para el desayuno, el almuerzo y la cena,  Pero el ser agricultor es una ocupación que está desapareciendo. Cada vez menos jóvenes quieren ser agricultores como sus padres, abuelos y otras generaciones. 

En mi casa, más del 90 por ciento de los alimentos, productos para el hogar y cuidado personal llevan el nombre y el apellido de los productores; los conozco porque son parte de mi comunidad, conozco sus historias y de donde vienen. Ellos son parte de nuestras vidas.  Con mi poder económico, elijo a quién apoyar mediante los productos que compro. Y seguiré apoyando productos y negocios que ayuden a generar nuevos empleos, a promover el comercio justo, a cuidar el planeta y a brindar acceso a una vida digna.

Estoy muy satisfecha con la Fundación Interamericana (Inter-American Foundation, IAF) porque nos apoya en compartir y aprender de personas ejemplares que están generando impactos positivos en sus comunidades, creando oportunidades y construyendo "comunidad".

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* Faviana Scorza Agüero es una profesional costarricense que trabaja con la Asociación Amantes de lo Orgánico (AAMOR,) Como consultora de la IAF, Faviana comparte sus conocimientos y experiencias con los donatarios de la IAF.

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